domingo, 23 de mayo de 2010

5 JUNIO día MUNDIAL DEL MEDIOAMBIENTE

5 JUNIO DÍA MUNDIAL DEL MEDIOAMBIENTE
Me gustaría haceros participes del disfrute de un paisaje sobrecogedor e impactante de nuestro patrimonio geológico; constituye un paísaje erosivo característico de regiones semiáridas.
En la Cuenca de la Rambla de Algecíras, podemos observar fenómenos erosivo muy diversos, semiáridos, sobre materiales sedimentarios fácilmente deleznables como son las margas miocénicas, depósitos muy abundantes en la región de Murcia, así como una serie de procesos asociados, tales como salinización, desertización, colmatación de presas...
En este lugar se observa una magnífica panorámica de las margas, dando un paisaje con numerosos y profundos abarrancamientos. La acusada impermeabilidad y escasa cohesión del sustrato, la presencia de una cobertura vegetal xerofítica, muy abierta, pendientes más o menos pronunciadas y, sobre todo, las escasas pero intensas lluvias características de la región son los factores que hacen que se produzca una gran acción erosiva que origina la aparición de numerosos barrancos y cárcavas, dando zonas deprimidas en el paisaje.
Al producirse estas lluvias torrenciales se forman numerosos barrancos ramificados, estrechos y profundos que progresan y retroceden su cabecera después de cada temporal importante de lluvias. En estas fuertes tormentas el agua apenas penetra en el suelo, por lo que la mayor parte pasa a ser de escorrentía y adquiere una gran agresividad erosiva, arrastrando la parte más superficial del suelo, confluyendo posteriormente en la Rambla de Algeciras.
En definitiva, aparece un paisaje típico de bad-lands o tierras malas, muy característico de regiones áridas y semiáridas.
Fuente: Patrimonio Geológico de la Región de Murcia. Fundación Séneca.


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sábado, 22 de mayo de 2010

CAMBIANDO TEORÍAS

La célula sintética: un avance científico poderoso e imprevisible
Los bioéticos saludan en general las posibilidades que abre la técnica, pero niegan que suponga la creación de "vida artificial".- El Vaticano se ha puesto "en guardia contra un salto a lo desconocido"

JAVIER SAMPEDRO - Madrid - 21/05/2010


La creación de la primera célula sintética, anunciada por el científico y empresario Craig Venter (uno de los padres del genoma humano), ha causado una perplejidad extendida. Los bioéticos saludan en general las posibilidades que abre la técnica, pero niegan que suponga la creación de "vida artificial". El Vaticano se ha puesto "en guardia contra un salto a lo desconocido". Muchas voces han mencionado los riesgos bioterroristas y de seguridad pública. El presidente Obama ha encargado un informe a sus propios asesores. Y casi todos los sectores -empezando por el propio Venter- piden regulaciones legales de una técnica poderosa e impredecible.


El equipo de Venter anunció en la revista Science la creación de la primera "célula sintética". Su genoma está copiado de un genoma natural, el de la bacteria Mycoplasma mycoides, pero ha sido sintetizado por métodos químicos de la primera a la última letra.

La célula sintética es idéntica a su modelo natural, y por tanto no es útil en sí misma, sino como prueba de principio: la técnica funciona, sirve para generar células vivas a partir de una mera secuencia genética guardada en un ordenador, y a partir de ahora podrá usarse para crear otros organismos con genomas más inventivos.

Los principales objetivos de Venter son energéticos, como diseñar bacterias que produzcan combustible a partir de la energía solar y el CO2 atmosférico. Pero su trabajo agita el fondo de mares filosóficos muy hondos. ¿Es un texto -una secuencia genética- lo que define la frontera entre la materia viva y la inerte? Mucha gente, empezando por Aristóteles, cree que esa frontera es el élan vital, un impulso interior e inmaterial que anima a todo organismo.

Pero, si el élan vital puede sintetizarse en un tubo de ensayo, ¿no habría que cambiarle el nombre, al menos? Y si es un texto, no es muy largo: el genoma de la célula sintética mide un millón de bases, o letras de ADN. La Biblia tiene tres millones de letras.

Reacción tibia

"El hombre procede de Dios, pero no es Dios", ha dicho Domenico Mogavero, jurista de la Conferencia Episcopal italiana, en el diario La Stampa. También dijo: "Es la naturaleza humana la que da dignidad al genoma humano, y no al contrario". Su colega el arzobispo Bruno Forte declaraba al mismo tiempo su "admiración" por una manifestación tan elevada de la inteligencia humana. La reacción de la Iglesia ha sido tibia.

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, encargó a la Comisión Presidencial para Asuntos de Bioética que analice las implicaciones de esta tecnología: tanto sus riesgos como sus beneficios potenciales sobre la medicina, el medio ambiente y la seguridad. La comisión deberá publicar en seis meses sus recomendaciones al Gobierno federal, en lo que puede conducir a la primera regulación legal de la creación de células sintéticas.

Arthur Caplan, de la Universidad de Pensilvania, que no sólo es uno de los bioéticos más respetados del mundo, sino también uno de los que mejor conoce estas investigaciones, opina que "el logro de Venter parece acabar con el argumento de que la vida requiere de una fuerza o poder especial. No dudó en clasificar el hallazgo como uno de los más importantes de la historia de la humanidad, y dijo que "echa por tierra una creencia fundamental acerca de la naturaleza de la vida". Lo equiparó, en ese sentido, a los descubrimientos de Galileo, Corpérnico, Darwin o Einstein.

Caplan es uno de los bioéticos que llevan más de 10 años examinando las implicaciones de esta tecnología, junto a Mildred Cho, del centro de ética biomédica de la Universidad de Stanford, o a Daniel McGee, un teólogo del departamento de religión de la Universidad de Baylor.

Pero algunos colegas de Caplan, y también algunos científicos, han considerado exagerado el anuncio de Venter. Sus críticas se pueden resumir con una frase del biólogo molecular y premio Nobel David Baltimore: "Venter no ha creado vida, sólo la ha imitado". El ingeniero biomédico James Collins, de la Universidad de Boston, coincidía con él en la revista Nature: "Los científicos no saben lo suficiente acerca de la biología como para crear vida". Collins admite que el trabajo es un importante avance en la ingeniería de organismos, "pero no significa que fabriquemos nueva vida desde cero".

El genoma sintético no es exactamente igual al de la bacteria natural. Los investigadores , por ejemplo, han eliminado 14 genes implicados en la patogenicidad del Mycoplasma mycoides, que es un agente infeccioso del ganado. Es una precaución por si el organismo sintético se escapa. También lleva unas marcas de agua que permiten distinguirlo de la versión natural.

'Escribir genomas'

Pero nada de esto impide que la célula artificial sea indistinguible de un Mycoplasma mycoides por cualquier criterio (no genético), y por tanto las críticas de Baltimore y Collins son justas: Venter no ha creado "nueva vida desde cero". Para eso tendríamos que saber escribir genomas, en lugar de copiar los que ya existen. Éste, en el fondo, se puede considerar el objetivo final de la genómica.

Y entrando ya de lleno en la sección de ciencia ficción, el trabajo de Venter sí permitiría transmitir especies entre planetas. La información genómica (aggactt...) se podría transmitir en forma de pulsos electromagnéticos, y usarse en el planeta receptor para fabricar el organismo vivo a la Venter. Sólo hay dos problemas: que conocemos a nadie en otro planeta, y que el precio del experimento -40 millones de dólares- resulta poco competitivo a escala galáctica.

Volviendo a la Tierra, la empresa de Venter, Synthetic Genomics, ha firmado un contrato con la petrolera Exxon para diseñar un alga (unicelular) que produzca combustible. Si el proyecto llega a término, Exxon habrá invertido 600 millones de dólares en él. Por el momento, ése es el precio del petróleo biológico.
Preguntas y respuestas sobre la célula artificial

¿Es saltar el Rubicón?

Es saltar un rubicón. Ensamblar un genoma de un millón de 'bases' (las 'letras' del ADN) es un hito tecnológico que parecía imposible hace sólo unos años. Esta célula no es valiosa en sí, pero supone la prueba de principio de que se pueden crear células con genomas enteramente artificiales.

¿Puede usarse con fines bioterroristas?

Sí, pero habría que darles un premio Nobel a los terroristas. Diseñar un agente infeccioso horripilante se dice pronto, pero también en este terreno es muy difícil superar a la madre naturaleza, que ya nos ha regalado la peste, la viruela, el Ébola. Una preocupación más cercana es que se usen las secuencias de los patógenos ya existentes para fabricar uno. Se están estudiando medidas para impedirlo.

¿Es crear vida?

No desde cero. El genoma artificial es casi una copia exacta del de una bacteria natural. Es cierto que ha sido sintetizado "desde cero" en un sentido químico, pero no en un sentido matemático, porque parte de una secuencia de ADN almacenada en un ordenador. Crear vida desde cero implica saber 'escribir genomas'. Por el momento, sólo la evolución sabe hacer eso.

¿Llegaremos a crearla?

Sí. No hay ninguna objeción de principio, y por tanto se puede considerar un problema meramente técnico. Un gran problema meramente técnico. Pero habrá avances rápidos con métodos como la evolución artificial. Aun sin saber 'escribir genomas', esos métodos ya permiten superar a la naturaleza en cualquier gen concreto. Sus resultados son creaciones mitad humanas, mitad del azar. Y el azar no cobra royalties.

REFORMULAR EL CONCEPTO DE VIDA



Vida de bote
Uno de los 'padres' del genoma crea la primera célula artificial - La técnica abre nuevos horizontes a la investigación de fármacos y genera incertidumbres bioéticas

JAVIER SAMPEDRO 21/05/2010


Una ley inviolable de la biología -toda célula proviene de la división de otra célula- ha regido la existencia y la evolución de todos los organismos de la Tierra desde hace 3.500 millones de años. Hasta ayer. La bacteria que acaba de salir de los laboratorios de Craig Venter es una célula, pero no proviene de otra, porque su genoma es pura química: ha sido sintetizado en el tubo de ensayo de la primera a la última letra. La materia inerte animada por el hombre -el mito del golem- ya vive entre nosotros.

* El científico planea diseñar un alga que convierta el CO2 en hidrocarburos

"Ha cambiado mi opinión sobre la definición de vida y su funcionamiento"

La primera "célula sintética" se llama Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0, para distinguirla del Mycoplasma mycoides, que es la bacteria natural en quien se inspira: la que le ha aportado no su genoma (que es de origen químico), pero sí la información para fabricarlo (copiarlo). Aunque la célula sintética no tenga una madre biológica, sí que tiene una madre informática. JCV es por John Craig Venter, y el 1.0 lleva su sello: denota que la célula es sólo una primera versión y connota, o presagia, un futuro Sillicon Valley del diseño de organismos vivos.

La reconstrucción de formas biológicas a partir de su mera información genética -de una secuencia de letras de ADN escritas en un papel, o almacenadas en una memoria- ya se había experimentado con virus, entre ellos el de la polio y el de la gripe española de 1918. Pero los virus no son entidades biológicas autónomas. Para reproducirse usan la maquinaria de la célula a la que infectan. Aunque un virus puede tener solo tres genes, esa maquinaria celular requiere cientos de ellos.

Es difícil predecir el alcance de esta tecnología. Entre los proyectos de Venter está diseñar un alga -unicelular, como la mayoría de las algas naturales- que fije el CO2 atmosférico y lo convierta en hidrocarburos, utilizando la energía de la luz solar. Otros proyectos buscan acelerar la producción de vacunas y mejorar la producción de ciertos ingredientes alimentarios, y de otros compuestos químicos complejos, o diseñar microorganismos que limpien aguas contaminadas.

Pero estos fines empresariales conviven, de forma paradójica, con cuestiones de profundidad. ¿Cuál es el genoma mínimo para sostener la vida? ¿Hay un conjunto de secuencias genéticas que define la frontera entre lo vivo y lo inerte? ¿Es esto una forma rampante de reduccionismo que pueda afectar a nuestra concepción de la vida humana?

"Este es un paso importante tanto científica como filosóficamente", admitía ayer Venter. "Ha cambiado mis opiniones sobre la definición de vida y sobre cómo la vida funciona". El trabajo plantea otras cuestiones menos profundas, pero apenas menos relevantes, sobre seguridad pública, bioterrorismo y propiedad intelectual.

Por una vez, la bioética no tiene que salir corriendo detrás de la ciencia. El propio Venter se ocupó de estimular la discusión desde el principio, y algunos de los más respetados bioéticos del mundo llevan más de 10 años analizando la cuestión. Entre ellos, Mildred Cho, del centro de ética biomédica de la Universidad de Stanford, y Arthur Caplan, del centro de bioética de la Universidad de Pensilvania. El grupo de trabajo también incluye teólogos como Daniel McGee, de la Universidad de Baylor. Han recopilado sus estudios en Synthetic Genomics Options for Governance (disponible en www.jcvi.org/cms/research/projects/syngen-options/overview/). Cho y Caplan publicaron un artículo de referencia en 1999 (Science 286: 2087).

Entre los ángulos polémicos del nuevo mycoplasma está su denominación. Los autores lo llaman célula sintética, cuando solo su genoma lo es. Una vez sintetizado el genoma, los científicos lo introdujeron en una célula (de otra especie de Mycoplasma) a la que antes habían quitado su propio genoma. Y un ser vivo no está hecho solo de genes. Las proteínas, los azúcares y las grasas son fundamentales como componentes de la célula, y para procesar su energía, o formar membranas.

Pero los azúcares y las grasas son sintetizados por enzimas, que son un tipo de proteínas. Y las proteínas se ensamblan a partir de sus unidades químicas (los aminoácidos) siguiendo el orden que dicta la secuencia de letras de los genes. Por tanto, aunque la "célula sintética" original solo lo fuera a medias, sus descendientes lo son por entero.

"Esta es la primera célula sintética que se ha hecho", dijo Venter, "y la llamamos sintética porque la célula se deriva enteramente de un cromosoma sintético, hecho con cuatro botes de productos químicos en un sintetizador químico a partir de pura información guardada en un ordenador".

El trabajo, que adelanta hoy la revista Science en su edición electrónica, es la culminación de un proyecto que empezó hace 15 años, cuando Venter y su equipo hallaron un modo de estimar el genoma mínimo, la mínima información necesaria para sostener la vida autónoma. Tomaron uno de los organismos con el genoma más pequeño conocido, otro mycoplasma (Mycoplasma genitalium), que vive en el tracto urinario humano. Le estropearon los genes uno a uno para quedarse solo con los indispensables. Ese genoma mínimo suficiente para sostener la vida resultó tener solo 350 genes. Ese fue el punto de partida para el resto de la investigación, con esa y otras especies del género Mycoplasma.

El genoma de un retrovirus, como el VIH, tiene unas 10.000 letras, o bases, en la jerga. El de Mycoplasma mycoides, la madre informática de la célula artificial, mide algo más de un millón de bases. Los genomas suelen medirse en megabases, o millones de letras, así que el genoma de este mycoplasma tiene una megabase. El genoma humano mide 3.000 megabases.

Las máquinas de sintetizar ADN están muy lejos de cualquiera de esas cifras. Son muy rápidas y baratas, pero sus productos no pasan de 100 bases. El equipo de Venter ha tenido que ensamblar esos fragmentos en una jerarquía de pasos: primero en cassettes de 1.000 bases, luego en ristras de 10.000, después en superristras de 100.000 y finalmente en la megabase total. Cada paso requiere usar seres vivos naturales, lo mismo la bacteria Escherichia coli, que la levadura del pan, Saccharomices cerevisiae.

El genoma sintético no es idéntico al natural. Tiene 14 genes menos, unas pocas mutaciones ocurridas durante el largo procedimiento -todas identificadas- y unas marcas de agua añadidas por los investigadores para distinguirlo con certidumbre de la versión natural. Pese a todo, la célula sintética Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0 se comporta como un Mycoplasma mycoides cualquiera por cualquier criterio fisiológico o bioquímico.

Venter es una figura única en el panorama científico. Uno de los investigadores más brillantes del proyecto genoma público, se hizo famoso al montar un proyecto privado para competir con él. Cuando esta carrera acabó -en empate-, Venter reasignó sus sistemas rápidos a secuenciar (leer las letras del ADN gtaatct...) en masa la vida marina. Su actual empresa se llama Synthetic Genomics. Uno de sus principales proyectos es energético: diseñar un alga unicelular que genere hidrocarburos a partir de la energía de la luz solar y el CO2 atmosférico.

Durante su exploración en masa de la vida marina, el equipo de Venter descubrió miles de especies de microorganismos, y millones de nuevos genes. El 85% de las secuencias genéticas son diferentes cada 350 kilómetros, y muchas de las especies son únicas. Entre esos genes nuevos hay 3.000 para fotorreceptores, las proteínas que captan la luz de distintas longitudes de onda.

Una de las ideas de Venter es crear una bacteria artificial con una ristra de esos genes y que capte así un espectro muy amplio de la luz solar. El científico estima que una bacteria artificial de este tipo podría convertir en hidrógeno un 10% de la energía solar, y que sembrarla en 13.000 kilómetros cuadrados bastaría para alimentar todo el transporte de EE UU. La tecnología genética es capaz de multiplicar el rendimiento de un proceso natural por 10.000 o 100.000 veces.

DÍA MUNDIAL DE LA BIODIVERSIDAD

El día 22 de mayo se celebra el Día Internacional de la Biodiversidad. Pero, además, este 2010 también es el Año Internacional de la Diversidad Biológica. Se trata de concienciar a la población de lo esencial que es preservar todas las especies animales y vegetales que aún existen en nuestro planeta de modo que se mantenga el equilibrio en el medio ambiente. La seguridad alimentaria, la salud y el acceso a un agua potable y de calidad dependen de la diversidad biológica. El lema de este año es “La Diversidad Biológica para el Desarrollo y el Alivio a la Pobreza”.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) elabora, desde 1963, el conocido como Libro Rojo: un listado de las especies animales y vegetales que pueblan el planeta Tierra. Existen siete categorías de especies en el listado: preocupación menor, casi amenazada, vulnerable, en peligro, en peligro crítico, extinta en estado silvestre y extinta. Las especies en peligro crítico de extinción son las que han sufrido una disminución de su población de más de un 80% en diez años o en tres generaciones, o bien ser una población de menos de 250 individuos maduros.

Hay más de 1.500 animales a punto de extinguirse y otras tantas plantas. Unas 17.000 especies están amenazadas en menor grado. Aproximadamente, un 12% de las especies de aves, un 23% de mamíferos, un 25% de coníferas y un 32% de anfibios está actualmente en peligro de extinción, y es posible que los organismos acuáticos se enfrenten en estos momentos a un peligro de extinción similar. Se estima que se extinguen cada día entre 50 y 300 especies. Es verdad que la extinción de especies forma parte del curso natural de la Tierra. Sin embargo, durante los últimos cien años el hombre ha acelerado el ritmo de extinción al menos 100 veces respecto al ritmo natural.




domingo, 9 de mayo de 2010

miércoles, 5 de mayo de 2010

http://www.youtube.com/watch?v=HT4zXe4fE3o

CARABELA PORTUGUESA

La 'carabela portuguesa' regresa al Mediterráneo y amenaza a Baleares

Primer plano de una carabela portuguesa. | Oceana Enrique Talledo

Primer plano de una carabela portuguesa. | Oceana Enrique Talledo

  • Medio Ambiente lanza una campaña para controlar su presencia
  • La campaña llega tras la alarma social desatada el año pasado
  • Algunos expertos aseguran que volverán a llegar hasta Baleares
[foto de la noticia]

Aunque se trata de "avistamientos puntuales" tal y como recalcan desde Oceana, algunos expertos aseguran que se desplazará hacia Baleares. Para evitar la alarma del año pasado, el Ministerio de Medio Ambiente ha puesto en marcha ya todo un operativo para controlar y registrar todos los avistamientos de la 'carabela portuguesa' que se produzcan en cualquier parte del país. Para ello, se ha movilizado, a técnicos, Guardia Civil y pescadores para que colaboren y avisen en caso de que vean algún ejemplar.

Silvia García, científica marina de Oceana, asegura que por el momento "los avistamientos son puntuales, pero tras la alarma social del año pasado, se ha desplegado una campaña de vigilancia que implica que todo aquel que vea una carabela portuguesa tiene que dar aviso al 112". Pese a que llevaba una década sin aparecer por el Mediterráneo, ya es el segundo año consecutivo que se detecta su presencia en las costas españolas. No obstante, García asegura que "ahora se controla más su presencia, antes pasaba desapercibida y por eso no se documentaba, aunque por el momento se desconoce el número de ejemplares que hay ahora mismo en aguas españolas".

En este sentido, Silvia García considera que la presencia de estos organismos "emparentados" con las medusas es "imprevisible". Son las corrientes de aire las que las mueven hacia el Mediterráneo aunque también existen otros factores que favorecen su llegada, como el cambio climático, la sobrepesca o la abundancia de alimento.

Masa 'muy importante' procedente del Atlántico

La investigadora postdoctoral del ICM/CSIC Dacha Atienza considera que desde febrero hay una masa "muy importante" de carabelas que, procedentes del Atlántico, han ido varando en las costas andaluzas. Estos organismos son desplazados por las corrientes y se prevé que, de acuerdo a este movimiento, vayan avanzando hacia el archipiélago balear.

Según sus datos, el fenómeno es similar al del año pasado, cuando se encontraron estos ejemplares en Málaga y, después en Formentera, de acuerdo a la circulación natural del agua marina, que entra por el Estrecho de Gibraltar y avanza por el levante andaluz y Murcia hacia Baleares.

Las carabelas portuguesas son fáciles de identificar porque tienen un flotador bastante grande, de color azulado y se desplazan sobre la superficie del agua gracias a una vejiga rellena de gas que semeja una vela de barco y a la que debe su nombre. Su forma de globo azulado esconde unos tentáculos urticantes de hasta 30 metros de longitud.